miércoles, 14 de julio de 2010

A ellos les cuesta, a nosotros también

Qué difícil se le hace a un futbolista bueno aceptar su retiro. Como estrellas, pareciera que siempre quieren brillar. Como fanáticos del buen fútbol pensamos que el tiempo no pasará por ellos, sin olvidarnos que éste es inclemente con cualquier mortal.

¿Se olvidan de cuando “Superman” llegó a Compostela dentro del cuerpo de Ronaldo en el Barcelona? ¿Quién no aplaudió aquel golazo de Ronaldinho contra el Villarreal? ¿O los tiros libres de Beckham? ¿O una internada mortal de Henry en el área rival? Pero esa misma habilidad con la que ellos dejaron regados a sus rivales, la usa el tiempo para dejarlos regados a ellos.

Ronaldinho de vuelta a Brasil, Raúl sin futuro claro, Henry jugando en Estados Unidos, Beckham pensando en jugar en 2012 con su selección en los olímpicos. Ni ellos ni nosotros queremos que la edad los pase. Todos queremos seguir disfrutando del talento de grandes jugadores, pero a veces el fútbol merece respeto. Una disciplina que te trató bien, que te hiciera grande y que hasta te convirtió en leyenda no puede ver como, por caprichos tuyos o nuestros, sigas en una cancha aunque las condiciones ya no te lo permitan.

Querido jugador (esto va dirigido a todos), yo, tú, el, nosotros, vosotros y ellos queremos seguir deleitándonos con tus piques, gambetas, disparos y magia en el engramado, pero amigo, eres un mortal más… Tu nivel de “leyenda” es sólo en la grama y con la pelota. Fuera de ella eres como todos nosotros (lamentablemente). Por eso es mejor que dejes un recuerdo bonito, alegre y de gran nivel a que comiences a hacer el recorrido de tu carrera al revés (de lo más alto hasta caer en el fondo). La grandeza de un hombre también se puede medir en el momento en que desiste de lo que no puede lograr.

Por esto, siempre consideraré a Zinedine Zidane como el más grande que haya visto (no vi jugar a Pelé y recuerdo poco de Maradona). Lo consiguió todo y supo decir adiós en su mejor momento. Muchos aún pensamos que “Zizou” estaba para dar mucho más. Pero como todo buen maestro, supo cual era el momento ideal para decir adiós. Sin duda que el ejemplo a seguir. Dios quiera que figuras como Xavi, Iniesta, Messi o Kaká sepan hacer lo mismo… se convertirían en inmortales.

El tiempo es inclemente hasta con el fútbol. En 90 minutos cambia una vida, once vidas, millones de vidas. Por eso es importante que como fanáticos aceptemos el adiós de un ídolo, pero también es importante que como ídolos, ustedes nos respeten como fanáticos y sepan dar el paso al costado cuando sea necesario.

1 comentario: