Sigamos en la onda de la imaginación. Si usted, amigo lector, no tiene tiempo de poner a volarla, es mejor que deje esto hasta aquí.
Fecha: 1 de junio de 2014.
Lugar: Cualquier rincón de Venezuela.
Tengo 14 años y, como todo muchacho fiebruo, ya tengo bastante lleno mi álbum Panini de Brasil 2014. Reúno el dinero de la cantina, trato de ganarle a mis amigos jugando partidas de futbolito plata de por medio, pido que sólo me regalen barajitas por mis buenas notas. Hago cualquier sacrificio para completar mi colección. Como siempre, hay barajitas difíciles. El escudo de Camerún, la de Lionel Messi (sigue siendo un crack) y el equipo de Brasil. Los chinitos y japoneses son todos iguales, cosa que se repite en muchas de las ediciones anteriores.
“Me salió Higuaín”, me gritó mi vecino sin salir de su casa. “Ya lo tengo bobo”, le dije. Al otro día voy al colegio y me recibe mi pana del salón con un notición: “loco ¿a que no sabéis lo que te encontré? La tarjetica de Messi”, me dijo.
Mi grito de emoción por poco me vale una citación y una firma en el libro negro, pero vale la pena. Con esa sólo me faltan tres. Algunos días después, mami me compró otro poco de sobrecitos: “Ve que no te compro más”, frase que me dice cada vez que me trae barajitas. Por el otro lado llega papi: “Te compré unas tarjeticas, pero no le vais a decir nada a tu madre”.
No pasan 30 segundos cuando mami ya le dice que deje de estar gastando la plata en barajitas que ella ya me compró. “Son tres paqueticos nada más”, dice él tratando de justificarse. Mami tiene un poder sobrenatural para saber cuándo papi me compra.
De los 8 paqueticos (mami me compro cinco y papi tres) no me sale ninguna. Sólo repetidas, que sumando estas, ya tengo más de 100. Bueno ni modo, me seguirán faltando tres… y ya el Mundial está por comenzar.
Ah, se me olvidaba, este álbum es especial. Por primera vez, en la página 45, formando parte del grupo C, está la Vinotinto.
Sigo con mi rastreo de las tres barajitas que me faltan, el equipo de Brasil lo logro divisar a lo lejos. Eran como 1500 metros de distancia (quizá eran muchos menos), pero lo reconocí enseguida. El amarillo resalta desde lejos y raudo y veloz llego al poseedor de ese tesoro.
“Loco, te cambio el equipo de Brasil por 10 barajitas que vos escojáis”, le dije. “¿Pa’ ver cuales tenéis?”, me dijo mi negociante. Después de ver un largo rato escogió las 10 que se iba a llevar. No me importa, tengo más de 100 repetidas y ahora sólo me faltan dos.
No paso mucho rato cuando el mismo mercader de cromos que estaba en el colegio y me quitó 10 figuras por una sola me dijo: “Mirá, también tengo una que no tiene casi nadie”, y sin mediar palabras, me mostró el escudo de Camerún. “Que molleja”, pensé. “¿Cuántas queréis por esa?”. Como buen negociante, sin darle muchas vueltas me dijo: “dame 20 pues”. Pensé: “si le doy 20 me quedarán 80 para cambiarlas por una sola que sería lo que me va a faltar”. “Dale pues”, accedí.
Ahora sólo me falta una. Pero creo que será la más difícil.
Es la del líder goleador de la temporada del fútbol español. No no es Messi, ya la tengo. Tampoco Forlán, ya no fue al Mundial. Venezuela lo dejó fuera. Sí señor, es Salomón Rondón, que luego de un paso triunfal por el Málaga fue fichado por el Real Madrid y ahora hace pareja de ataque con Hiugaín. No será fácil. Pero sin embargo, al mejor estilo CSI, logré dar con su paradero.
No me importó cambiar las 80 repetidas que me quedaban. Había llenado mi álbum, “Salo” fue el último, pero el más gratificante. Ya lo tengo todo. Y para que no me digan mentiroso, aquí les dejo una copia de la barajita.
PD: El montaje de la barajita es propio, como verán no soy diseñador.

muy bueno luisito!!! aja y si me decis pa hacerla!
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