viernes, 16 de julio de 2010

Del Mundial a la vida real (Y Brasil 2014)

No es fácil esperar cuatro años para ver una Copa Mundial de la Fifa y que, en sólo un mes, todo se acabe. Pasamos cuatro años sin ver el Mundial, pero en un mes nos acostumbramos rapidísimo a él.

Después del domingo 11 de julio, he visto varias veces el penal de “El Loco” Abreu (LA PICÓ, LA PICÓ, LA PICÓ… grande Sebastián), el palo de Forlán ante Alemania, el golazo de Tevez a México (no el offside), los contragolpes alemanes y la hermosura del toque español.

Pero cuando terminan y miró a mi alrededor me pregunto ¿Qué pasó? ¿Cuándo viene el otro Mundial? Sin duda que, a pesar de todo lo que opinemos de la Fifa, no hay nada como la Copa del Mundo.

No se imaginan cuantas veces he leído en una semana “Fútbol a sol y sombra”, del maestro Eduardo Galeano. Gracias a mi amigo Juan Manuel Finol, tengo en mi estante “¿Por qué tantas victorias?”, el famoso libro de José Mourinho. Revistas, folletos, suplementos y cuantas cosas puedan imaginar de Sudáfrica 2010.

Pero nada es igual. Es necesario revivir un gol, no importa de quien sea, para sentir la emoción, adrenalina, rabia o cuanto sentimiento tenga el cuerpo humano que sólo el contacto de la redonda con las redes es capaz de despertar.

Pero no todo es malo, a los que nos gusta ver el fútbol por el simple hecho de ser fútbol, disfrutamos una buena lectura, las noticias que aparecen todo el año, los resúmenes y cuanta cosa tenga que ver con un balón y 22 jugadores.

En particular veo, sigo, creo y confío en el fútbol venezolano. Menos mal que ya está por rodar el balón en las canchas del país. Lo mismo en el resto del mundo. España, Italia, Inglaterra, Argentina, Colombia, Alemania por nombrar algunas ligas. Sin duda que la transición de vivir el Mundial a la vida real no es nada fácil.

Es como si alguien te prestara un Camaro para ir a dar una vuelta y luego te digan: “Sigue caminando”. Es un duro golpe ¿no?

Pero si algo hace maravilloso al fútbol es su capacidad de estar presente en todo el año. En cualquier parte del mundo hay alguien que se convierte en la vía de escape domingo a domingo. Corriendo por aquí, pasándola para allá, levantando el centro, rematando al arco y gooooooolllllllllll…..

Gracias a Dios el fútbol no descansa tanto tiempo, porque como dice el maestro Galeano “Es el opio de los pueblos”. Ya terminó el mundial, los días siguientes son de melancolía, recuerdos (alegres y tristes), y una laaarga espera. Lo único bueno de que Sudáfrica ya haya bajado el telón es que falta menos para Brasil 2014 y ese, estimados amigos, será el Mundial que viviremos con mayor emoción, porque en 2014, todos serán vinotinto. Venezuela conseguirá su clasificación y, por primera vez en la historia, algunos lloraran con el Gloria al Bravo Pueblo mientras de ondea la bandera tricolor al lado de la de la Fifa. Les garantizo que es una experiencia inolvidable. ¿Qué cómo los se? Porque me pasó en Egipto 2009. Si, lo confieso, lloré cuando Romo, Salazar, Sema, Minino, Del Valle, Salo, Louis Ányelo, Camacho, Pepe, Víctor Pérez y Rafa Acosta, cantaron en El Cairo nuestro himno. Ellos son nuestra esperanza, que más que eso, es una realidad.

2 comentarios:

  1. Buenisimoooo.... Todo venezuela lloro..

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  2. Esperamos todos los venezolanos vivir ese momento y esperemos que para esa fecha ya no tengamos al musiu ya tu sabes donde. Excelente columna Maleta

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