domingo, 18 de julio de 2010

Conversación de un domingo que parecía normal

Una mañana normal, de un día normal, ocurrió algo nada normal. Me levanté sin saber que ese domingo tendría la charla más impactante de mi vida. Como un domingo cualquiera, abrí el closet para buscar una franela para ir a comprar el desayuno. Viendo a ver cuál escogía, la Vinotinto, con el escudo de la FVF, resaltó entre todas. Sin embargo, no fue para ponérmela. Fue porque me quería contar algunas cosas. A continuación trataré de transcribir la conversación lo más parecido que pueda.

Vinotinto: Hola.

Yo: (Totalmente sorprendido me quedé sin palabras)

Vinotinto: ¿Te sorprende que te hable?

Yo: Claro, no esperaba que una franela hablara.

Vinotinto: Lo que pasa es que estoy un poco triste, como me ocurre cada cuatro años.

Yo: Pero cuál es el problema, ¿hay algo que pueda hacer por ti?

Vinotinto: Claro que hay algo que puedes hacer por mí, pero te lo explico más adelante. Quiero que sepas el motivo de mi tristeza. Resulta, que como cada cuatro años, me siento desplazada en mi propio territorio. Sé que no he ido nunca a un Mundial de Mayores, pero eso no quiere decir que no me quieran. Sé que muchos no creen en mí, e incluso hay algunos que quieren que jamás viaje a un Mundial. Pero yo sí creo en mí, y sé que quienes me sudan también.

Yo: (interrumpiendo) Pero yo sí creo en ti. Por algo estás en mi closet.

Vinotinto: Si, pero debería estar en todos los closet de Venezuela, o por lo menos en algunos.

Yo: ¿Y no crees que se ha avanzado mucho en eso?

Vinotinto: Si claro, pero igual me siento marginada en mi propia casa cada cuatro años. Siempre hay más amarillas, azules, rojas, celestes con blanca, pero son pocas las vinotintos que veo en la calle para los mundiales.

Yo: Claro, en eso tienes toda la razón. Pero creo que poco a poco eso va cambiando. De hecho, antes era imposible conseguirte en una tienda oficial. Ahora sí te encontramos.

Vinotinto: Pero igual pagan más por una amarilla o una azul que por mí. Parece que les diera pena llevarme.

Yo: ¿Pena? ¿No será que no se ha hecho lo suficiente para que todos te quieran?

Vinotinto: No sé qué es suficiente. Hemos sufrido, llorado, reído, celebrado y la gente aún no se identifica con estos colores. ¿Recuerdas el día histórico de Boston?

Yo: Claro, cómo olvidarlo, se le ganó a Brasil 2-0.

Vinotinto: Bueno. Yo estaba en Boston, pero te pregunto: ¿Aquí hubo caravanas?

Yo: La verdad es que no. Pero, no es por defender a la gente, aquí sólo celebran en los mundiales.

Vinotinto: Es lo que yo digo. El hecho de que yo no haya ido a un Mundial no quiere decir que no sea digna. Sí lo soy, además no se imaginan el sufrimiento que yo he pasado para ganarme el respeto de los demás. Ya no soy la que todos ven con indiferencia. Poco a poco me he ganado el respeto de mis rivales. Los muchachos me han sudado con orgullo y además cada vez que me tienen que usar se han sentido parte de un grupo que representa un sentimiento nacional. Ellos sí creen en mí, sé que algunos (no sé tú) si creen en mí.

Yo: Claro que creo en ti. Conozco muchos que creemos en ti y que podemos ayudarte. Ahora, ¿qué es lo que puedo hacer por ti?

Vinotinto: Úsame con orgullo, no por moda. Llora cuando me vaya mal, pero también de alegría. Dile a los demás lo que se siente cuando te visto. Muéstrame en toooooodo el mundo. Pero sobre todas las cosas: Cree en mí.

Yo: Claro que lo haré. Hoy, mañana y siempre. Soy venezolano y estoy orgulloso de lo mío. Me gusta ver el Mundial, pero no sé lo que es vivirlo porque nunca te he visto en él.

Vinotinto: Bueno entonces no me guardes muy lejos del resto de tu ropa. Y trata de cuidarme porque dentro de cuatro años, tú y los demás estarán más orgullosos que nunca de ser Vinotinto, porque en Brasil estaré presente. Créeme. Así será.

Más o menos así fue la charla que hoy, me llenó de orgullo y me hizo pensar. ¿Por qué es tan difícil que todos crean en la Vinotinto? Claro, no tenemos el poder mediático que tiene Argentina, ni las cinco estrellas de Brasil, ni la moda de la España campeona del mundo. Pero tenemos algo más grande que todo eso, el orgullo de ser venezolanos.


PD: La conversa fue mucho más larga, hablamos de la gente que ha hecho todo por verla en lo más alto y por algunos que la quieren ver hundida. Estos últimos no vale la pena ni mencionarlos.

6 comentarios:

  1. manito, me dejo sin palabras, es todo un sentimiento y como dijo nuestra VINOTINTO asi sera....

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  2. pffff! la piel de gallina se me ha puesto! grande vinotino! grande!

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  3. Demasiado buena la conversación. Sin palabras...

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  4. Pobre Vinotinto, no sabia que sentia eso. Tendre que sacar la de Inglaterra de mi closet :(

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  5. Ojala esta conversacion le llegara a un tal Rafael Esquivel y ver si le duele al mardito ese

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